Aprender a habitarse
El cuerpo es un lugar a donde volver
¡Buen jueves! ¿Cómo estás? Hoy fue mañanita de taller de la niebla al río y, como siempre, me quedé expandida. Conectamos con la energía del corazón como fuente, como refugio, como el polo magnético más poderoso del cuerpo. Hacia el final, cuando es el momento de compartir sentires, una de las participantes dijo: En este espacio estoy aprendiendo a habitarme, a sentir los límites de mi cuerpo, mis pies, mis manos, y bueno, hoy mi corazón.
Me sentí feliz porque, más alla de la escritura que es el puente, aprender a habitar el cuerpo es una las principales intenciones del taller. Que alguien pueda nombrarlo con tanta claridad, me dio mucha alegría.
Habitar mi cuerpo es un aprendizaje que nunca termina. Esta semana tuve que hacer una carta de presentación para la Diplomatura en Educación Somática que comenzaré pronto, y la consigna era contar mi experiencia con el cuerpo y el movimiento. El sólo hecho de pensar y recordar el vínculo con mi cuerpo desde la infancia, ya fue una experiencia enriquecedora. Me di cuenta que comencé a registrar mi cuerpo con conciencia recién a los 33 años, cuando estudié biodescodificación. Entender que las emociones están dentro del cuerpo y se manifiestan como sensaciones físicas, me cambió por completo la existencia.
Algunos años después llegó la Biodanza, que también transformó totalmente la comunicación con mi cuerpo. Justo la semana pasada volví a hacer una sesión de Danzaterapia, después de muchísimo tiempo, y lloré derretida de emoción y gratitud por la experiencia de poder darme el tiempo de danzar y sentir.
Muchas veces pasan los días, los meses… y por distintos motivos nos vamos alejando de nosotrxs mismxs y nuestro sentir. A veces las ocupaciones diarias, la familia, el trabajo lo toman todo y nos terminamos dejando para lo último. A mi me pasa bastante seguido, y lo noto en mis emociones. Me siento ansiosa, no puedo dormir bien, me agoto por completo. Y ahí, a veces más tarde que temprano, recuerdo que es tiempo de volver a mí. A mi cuerpo, a mis emociones, a escuchar lo que dice mi corazón.
Si sentís que esto te pasa, si querés darte un tiempo para volver a vos, habitar tu cuerpo, darle lugar al sentir sin descuidar lo externo, te invito al taller de escritura expresiva: de la niebla al río.
En agosto podés sumarte a cualquiera de los dos grupos: los jueves a las 10 hs Arg, o los miércoles a las 18 hs Arg. Es una hora para vos, para habitar el silencio exterior y comunicarte con tu ser a través de la escritura.
Me encantaría encontrarte allí.
Te mando un abrazo,
Laura

